Si aún le resulta confuso muchas cosas, es perfectamente normal. Entenderá mucho más en los apartados siguientes: primero con un ejemplo de plan anual ficticio y luego con el mío real.
A estas alturas debería tener unas 20 objetivos, tomados principalmente de los backlogs global y secundario. En un capítulo anterior mencioné que puede crear también un backlog rutinario o incluso familiar y, en condiciones ideales, incluir esas tareas en nuestro nuevo plan anual unificado aún no aprobado. Confieso que yo no tengo esos backlogs, pero para las tareas rutinarias las añado a la lista general para calcular con más precisión mis recursos financieros y de tiempo. Observe que en realidad ni siquiera llamo objetivos a las metas rutinarias, sino más bien tareas. En mi caso, a una lista de 20–30 objetivos se suman puntos como:
— limpieza del piso (N veces),
— poner en marcha el robot aspirador (M veces),
— lavado del coche (X veces),
— pago del impuesto mensual (12 veces),
— pago de los servicios (12 veces)
Y otros puntos. Parte de estas tareas sí ocupan cierto tiempo. Por ejemplo, la limpieza requiere tiempo, aunque escribí en el libro anterior que las tareas domésticas son factores desaceleradores. No apetece vivir en un piso sucio. Ir al lavado de coches también quita tiempo, aunque aquí más bien registro esas tareas para no olvidarlas que para sentir satisfacción por haberlas hecho. Los coches se lavan con poca frecuencia y cuesta crear el hábito (y ni siquiera está claro que haga falta). También se podría incluir la peluquería, pero yo no suelo complicarme tanto. Primero, mi corte a veces lleva menos que lavar el coche. Segundo, no olvidaré cortarme el pelo, a diferencia del coche: cada vez que me mire al espejo veré la necesidad de ir a la peluquería. Para las mujeres, si ir al salón lleva más de un par de horas, sin duda lo incluiría en las tareas rutinarias.
Así pues, coloque todas sus tareas rutinarias y objetivos familiares (si los tiene) un poco debajo de la lista de objetivos vitales (o más bien de tareas descompuestas de objetivos anuales y planificadas para el año próximo), así como de los objetivos auxiliares que decidió cumplir este año. En este caso probablemente ni haga falta descomponer. ¿Qué descomposición puede haber en limpiar, lavar, cocinar y demás tareas domésticas? En realidad ni las incluimos en la lista principal, pues las pusimos un poco más abajo. Los asuntos familiares quizá sí convenga incluirlos en la lista principal — creo que es puramente individual. Lo principal es no olvidar dedicar la debida atención a familiares y allegados. Que lo formatee como lista principal o lo deje abajo no importa mucho por ahora. Formateamos las tareas rutinarias como lista ligeramente separada, no principal, solo para que en la planificación detallada de los apartados siguientes no las olvidemos y podamos evaluar con sobriedad cuántas tareas de la lista principal podemos asumir teniendo en cuenta las obligaciones rutinarias.
A estas alturas probablemente tendrá algo parecido a esto:
— tocar N horas un instrumento musical ![]()
— aprender M melodías ![]()
— ir al profesor particular K veces ![]()
….
— comprar un coche ![]()
…
pagar los servicios 12 veces
lavar el coche 4 veces ![]()
fregar el suelo 52 veces ![]()
En lugar de los puntos suspensivos habrá otros objetivos, que pueden ser bastantes. Observe que junto a los objetivos hay emojis de reloj o dinero para saber a qué tipo pertenece cada uno. También verá que las metas y tareas rutinarias están un poco más abajo. Los objetivos anotados más como recordatorio (por ejemplo, pagar los servicios) que no exigen mucho tiempo o dinero no llevan ningún emoji.