En la película Vermiglio prácticamente no ocurre nada en términos de acción, pero al terminar te queda la sensación de haber vivido junto a los personajes un buen tramo de sus vidas. A diferencia de la mayoría de películas sobre las que hago reseñas, esta no es una historia basada en hechos reales en el sentido literal. Más bien es un relato sobre la vida de la gente en un tiempo y un lugar determinados.
La trama transcurre en un pequeño pueblo de montaña en Italia durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. En esa región no hay bombardeos ni tiroteos, la guerra casi no se siente de forma directa, pero su presencia se percibe constantemente. Un día llega al pueblo un joven soldado desertor, Pietro, que encuentra refugio en la familia del maestro local. Entre él y la hija mayor de la familia, Lucía, surgen poco a poco sentimientos. No contaré cómo termina todo para evitar spoilers.
Esta película me pareció enormemente polifacética. Son muchas las cosas que me llamaron la atención:
Lo primero y más evidente que salta a la vista es la pobreza. Familias numerosas, camas estrechas, escasez de comida. Sientes una auténtica pena por la gente que vive en esas condiciones.
Luego están las enfermedades infantiles, la falta de atención médica accesible, la impotencia de los médicos, los métodos de tratamiento extraños y a veces hasta salvajes.
La educación está muy poco desarrollada. No alcanza ni siquiera para los adultos, y mucho menos para los niños.
Debido a esa falta de educación, la gente está mucho más involucrada en la religión. Es en ella donde buscan consuelo y esperanza.
Otro de los temas más importantes de la película es la crianza de los hijos y la relación de los padres con ellos. No hay héroes ni villanos en la película. Todos son simplemente parte de su tiempo, donde muchas cosas se percibían de manera muy distinta a como se perciben hoy. Por ejemplo, la persona más educada del pueblo es el maestro local. Él intenta sinceramente transmitir sus conocimientos a quienes lo rodean, pero no sabe construir relaciones con su propia familia. Le resulta especialmente difícil conectar con sus hijos. Al mismo tiempo, la película muestra lo importante que es el papel del hombre en la familia. El marido no es solo el padre, sino también el sostén, la protección y la ayuda. Pero ¿qué hace una mujer que se queda sola con un hijo? ¿Cómo sigue adelante? ¿Cómo cría a sus hijos?
Tampoco se puede pasar por alto el tema bélico. La cobardía militar y la deserción se muestran aquí de una forma menos maniquea de lo que suele verse en el cine. Detrás de ellas hay un miedo a la muerte perfectamente natural y el rechazo a morir en una guerra ajena. Surge una pregunta difícil: ¿tiene realmente una persona enviada al frente alguna opción? ¿Y qué efecto tiene la guerra en la psique de quienes logran regresar a casa?
Merece especial atención la atmósfera de la película. Además de los hermosos paisajes montañosos, llama la atención el cuidado puesto en los diálogos. Las conversaciones tienen un peso enorme, y precisamente por eso la película puede parecer lenta. Pero junto a ellas, quiero destacar también la atención general a los detalles: la vida cotidiana, el trabajo pesado, las fiestas familiares, los momentos de alegría y de dolor. Todo esto hace que lo que ocurre se sienta muy vivo y creíble.
En conjunto, es una película triste que, tras verla, probablemente se te quedará dando vueltas en la cabeza durante un tiempo y te dará ganas de reflexionar sobre ella. Así que la recomiendo.