«Cómo hacerse millonario» es una película basada en la historia real de Michael Larson, un estadounidense común que logró ganar un popular programa de televisión no gracias a la suerte, sino a su atención, memoria y enfoque matemático. Solo esto ya hace que la película sea interesante, porque este tipo de historias realmente ocurren muy pocas veces.
Si hablamos de la trama sin entrar en detalles ni grandes spoilers, el protagonista observa el concurso durante mucho tiempo y se da cuenta de que el tablero de juego no es para nada aleatorio. Comprende que la secuencia en que aparecen los premios y las casillas de penalización sigue un algoritmo determinado. En lugar de confiar en la suerte, se aprende de memoria todas las combinaciones posibles y llega al programa ya completamente preparado. A partir de ahí comienza un verdadero enfrentamiento entre el hombre y un sistema que está convencido de que no se puede vencer.
En términos generales, esta película no tiene una moral profunda ni un mensaje oculto. La elegí para reseñarla por una única razón: es una historia real y muy poco común. Aunque si intentamos buscarle un significado, ante todo la película trata de hasta dónde puede llegar una persona cuando se entrega por completo a un solo objetivo. Mientras los demás confían en el azar, el protagonista dedica una enorme cantidad de tiempo a observar, analizar y entrenarse. Su victoria es el resultado del esfuerzo, no de la suerte. Además, la película invita a reflexionar sobre la propia naturaleza de las reglas. Si una persona no ha infringido ninguna norma, pero ha sabido aprovechar las características del sistema en su beneficio, ¿se puede considerar eso un fraude?
Entre los puntos positivos, destacaría la inusual historia real, la tensión llena de intriga y emoción que se mantiene incluso sin escenas de acción. También merece mención la propia idea de la película.
Entre los puntos negativos, se puede notar que la película está hecha de manera bastante modesta: no hay acción, y casi toda la acción transcurre en un solo escenario. Además, algunas escenas y diálogos fueron inventados, lo cual es comprensible, porque es difícil hacer una película completa basándose únicamente en un solo episodio de un programa de televisión.
En resumen, es una película para ver una sola vez. Pero espero que después de ese único visionado te den ganas de averiguar cuánto de todo esto fue cierto y de leer la historia del propio Michael Larson.