Una película dirigida por Guy Ritchie, lo que significaba que antes de verla albergaba expectativas ocultas de una película de acción y una historia criminal. Sin embargo, el director se aleja inesperadamente de su estilo habitual. Sí, es una película de acción, aunque las escenas de acción no ocupan tanto tiempo de la película. Es un cine extremadamente directo y serio. Pero las expectativas incumplidas no reducen el interés ni la implicación al verla, y la impresión final sigue siendo positiva.
La historia se desarrolla durante la guerra de Afganistán. De entre todas las facetas de este conflicto, Ritchie se centra en dos aspectos: las relaciones humanas y las posteriores consecuencias para quienes se quedaron en Afganistán y no pudieron abandonar el país. Casi toda la película está dedicada a dos personajes: un sargento del ejército estadounidense y un intérprete local asignado para ayudar en la realización de misiones en territorio extranjero.
La película se divide en dos partes: la parte bélica —con operaciones y la tensión propia del cine de acción clásico— y la parte de supervivencia —primero de ambos personajes, y luego el rescate de uno de los héroes. Su interacción no es simplemente la de «un soldado y un intérprete», sino una historia de confianza mutua que surge en las condiciones más duras. La película «El intérprete» no trata tanto sobre la guerra como sobre el deber, la responsabilidad y el precio de las promesas. La pregunta principal aquí es simple y dura: ¿qué estás dispuesto a hacer por la persona que te salvó la vida?
Puede que no sea la película más recordada ni la más promocionada de Guy Ritchie, pero sin duda es una de las más serias.