«El último respiro» es otra película basada en hechos reales de la que quería hablar. La trama sigue a un equipo de buzos de aguas profundas que mantienen gasoductos en el fondo del mar del Norte. Durante una de las inmersiones, debido a una avería técnica, el barco pierde el control y uno de los buzos queda aislado del buque a casi cien metros de profundidad. Su cable de seguridad se rompe, la reserva de oxígeno de emergencia solo le alcanza para unos minutos y la ayuda podrá llegar mucho más tarde. A partir de ese momento comienza una auténtica carrera contra el tiempo.
Desde los primeros segundos, la película muestra toda la gravedad, el peligro y la importancia de lo que está ocurriendo. La profesión de buzo de aguas profundas es una de las más peligrosas del mundo. Todo lo que pasa en la película resulta muy interesante. En esencia, junto con los personajes, conoces una profesión nueva para ti y ves cómo se desarrolla realmente ese trabajo.
La película se deja ver bien y tiene mucha tensión, sobre todo desde que surge el problema principal. Uno está todo el tiempo preocupado por los personajes, donde cada uno está en lo suyo y no hay personajes buenos ni malos. Aún más angustia añade la cuenta atrás del tiempo que una persona puede estar sin oxígeno.
Es una película con una historia bastante lineal, sin ningún significado oculto especial, que cuenta de forma sencilla y sin demasiado boato un caso real, un problema real y el intento de resolverlo. La duración de la película es la adecuada, así que no llegará a aburrirte, aunque no te termine de gustar mucho.
Y sobre cómo termina la película, si tiene un final bueno o no, no voy a hacer spoiler. Espero que después de verla conozcáis por vuestra cuenta a los protagonistas de esta historia con más detalle, porque Chris Lemons, Dave Yuasa y Duncan Allcock son personas reales y se puede encontrar mucha información sobre ellos en internet. Por cierto, a Duncan lo interpretó Woody Harrelson, y esa es otra razón para ver esta película.