«Los asesinos de la luna» es otra obra maestra de Martin Scorsese. Y además con algunos de mis actores favoritos: Robert De Niro y Leonardo DiCaprio. En cuanto vi esta película en la cartelera, decidí sin dudarlo que merecía la pena ir a verla, a pesar de que dura 3 horas. Mis expectativas estuvieron completamente justificadas.
La película cuenta la historia real de unos hechos ocurridos en los años 20 en Oklahoma, donde miembros de la nación Osage se convirtieron en algunas de las personas más ricas de Estados Unidos gracias al petróleo hallado en sus tierras. Pero junto con la riqueza llegó otra cosa: engaños, manipulaciones, frío cálculo y una serie de crueles asesinatos. La película plantea numerosos problemas: la codicia, el racismo, la traición y el sistema que permitió que todo esto sucediera. Una de las preguntas principales de la película es: ¿de qué es capaz una persona por dinero? ¿Con qué facilidad lo justifica? Y ¿hasta dónde está dispuesta a llegar?
Los personajes principales de la película son: Ernest Burkhart, interpretado por Leonardo DiCaprio, su esposa Mollie Kyle, interpretada por Lily Gladstone, y el tío de Ernest, William Hale, interpretado por Robert De Niro.
No es una película de detectives clásica. Entiendes bastante rápido quién hace qué. Pero eso no impide en absoluto que la película siga siendo interesante durante las tres horas. Entre los puntos fuertes de la película destacaría el sólido reparto, la potente historia basada en hechos reales y la atmósfera de la época muy bien conseguida. Como puntos débiles se pueden mencionar el ritmo lento, la duración de la película y la falta de intriga.
Es una de esas películas después de las cuales te entran ganas de leer sobre los hechos reales y entender hasta qué punto todo aquello fue verdad.