Joker: Folie à Deux

Aleksandr Shitik
Aleksandr Shitik

Escribo mis propios posts y libros, y hago reseñas de películas y libros. Experto en cosmología y astronomía, informática, productividad y planificación.

Joker: Folie à Deux
Todd Phillips
Género: Drama, Musical, Crimen, Thriller
País: EE. UU., Canadá
Año de creación: 2024
Año de visualización: 2024
Mi calificación: Máxima
Calificación IMDB: 5.2/10
Duración: 138 min

Tras el éxito de la primera Joker, las expectativas para la secuela eran enormes. La primera parte no fue solo una película de cómics, sino un drama psicológico completo sobre un hombre al que la sociedad fue empujando gradualmente más allá de sus límites. Por eso, muchos espectadores esperaban la continuación de la historia de Arthur Fleck y su transformación definitiva en el legendario Joker.

Sin embargo, Joker: Folie à Deux resultó ser una película completamente diferente. La segunda parte no es una película de acción convencional, sino más bien un drama con elementos de musical. Una parte significativa de la cinta está construida en torno a números musicales. Precisamente este enfoque se convirtió en el principal motivo de controversia en torno a la película. Algunos espectadores lo consideraron audaz y original, mientras que otros lo vieron como un fracaso total, ya que difería notablemente de la primera parte.

Hablando de la trama sin spoilers, la acción comienza después de los eventos de la primera película. Arthur Fleck, a quien —a pesar de las críticas al filme— Joaquin Phoenix interpreta bastante bien, se encuentra en un hospital psiquiátrico a la espera de un juicio por los delitos cometidos. Es allí donde conoce a Harleen Quinzel, interpretada por Lady Gaga. Ella se convierte poco a poco en la persona más cercana a él, y entre ambos surge una conexión extraña.

Si profundizamos, la película aborda temas como:

  • la dependencia de la atención ajena;
  • la responsabilidad por los propios actos;
  • la destrucción de la personalidad;
  • los límites entre la persona real y la imagen que crea la sociedad.

A lo largo de toda la película, Arthur Fleck no sabe quién es realmente. Sin duda, simpatiza con la imagen del Joker, porque es en ella donde se expresa plenamente y logra llamar la atención de los demás. Al mismo tiempo, no le importa dar una entrevista en la que intenta comportarse con bastante cordura por insistencia de su abogado. Al parecer, habría seguido oscilando entre ambas imágenes si no hubiera conocido a Harleen, quien eligió y amó en él precisamente al Joker.

Esto inspira al protagonista, pero solo hasta el momento en que descubre que Harleen lo engañó sobre su estado mental. A partir de ahí surge el dilema central de la película: seguir siendo el Joker y un loco a los ojos de su amada, evitando la pena de muerte mediante un internamiento psiquiátrico, o elegir la imagen de un hombre común —Arthur Fleck—, no parecer un tonto ante su chica, pero ser declarado cuerdo y, por tanto, condenado a muerte.

Entre otras características que destacaría, está, por supuesto, el hecho evidente de que todos los sueños y deseos del Joker se transmiten a través del musical. Y también un detalle menos obvio: el propio proceso judicial recuerda mucho a la historia real del maníaco y asesino en serie Ted Bundy, quien renunció a sus abogados y se defendió a sí mismo. Sobre eso se hizo una película aparte, de la que seguramente también haré una reseña.

En conjunto, la película dejó sensaciones muy encontradas después del visionado. Por un lado, está esa misma ciudad ficticia con su prototipo de Nueva York —Gotham City—, con planos y escenas hermosos. Por otro lado, una película que en su primera parte se presentaba como cine de acción resultó ser un drama con escenas musicales. Y además con un significado no del todo sencillo.

Por lo tanto, esta película puede no gustarle a todo el mundo, pero a mí personalmente me gustó.

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